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Pasión por Egipto

La cerámica neolítica, un exponente de la cultura material predinástica.

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Escrito por Paulino V. Amat Barrio   
viernes, 15 de junio de 2007
ceramica.jpgLa cerámica, al igual que el resto de componentes de la cultura material de una sociedad, es un indicador de los avances tecnológicos y sociales de la sociedad que les dio origen. En lo que concierne la sociedad neolítica egipcia, la cerámica tiene rasgos diferenciables para cada estadio; tanto es así que  W. M. F. Petrie llegó a establecer una secuencia de datación a partir de rasgos diferenciadores de la cerámica.

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La distinción entre el Neolítico y el Predinástico es en cierta manera un tanto artificial, ya que podemos entender el Predinástico como una extensión del Neolítico, pero el hecho característico diferenciador, y que le da nombre, es que este corto periodo de tiempo fue el embrión del que eclosionó la cultura egipcia, y es en este periodo de tiempo donde se van a establecer las bases para el surgimiento de un estado, una administración y una escritura. Es en el transcurso de este periodo cuando se desarrolló una visión del mundo, una concepción del mismo y una religiosidad, que formarán la columna vertebral de la cultura faraónica.

En 1894 Sir W. M. Flinders Petrie comenzó las excavaciones en la localidad de Nagada, en el alto Egipto. Durante sus excavaciones descubrió más de 2.000 tumbas, en las que el cadáver estaba en posición fetal, y disponían de un ajuar mas o menos abundante, en el cual la cerámica era el material dominante, junto con otros objetos como peines y paletas. A pesar de que en un primer momento, dada las características de los restos de esta cultura material, hizo pensar que se trataba de la necrópolis de un asentamiento extranjero e incluso se llegó a datar erróneamente en el primer periodo intermedio, los descubrimientos que se realizaron en años posteriores permitieron comprobar que se trataba de la necrópolis de una población neolítica propiamente Egipcia.

La cerámica, al igual que el resto de componentes de la cultura material de una sociedad, es un indicador de los avances tecnológicos y sociales de la sociedad que les dio origen. En lo que concierne la sociedad neolítica egipcia, la cerámica tiene rasgos diferenciables para cada estadio; tanto es así que  W. M. F. Petrie llegó a establecer una secuencia de datación a partir de rasgos diferenciadores de la cerámica, tanto por su morfología, por el material utilizado, o como por su decoración, estableciendo para el periodo cronológico predinástico los siguientes tipos de cerámica:

1- Vasos rojos con bordes negros (black-topped, denominada como cerámica tipo B).

2- Vasos rojos pulidos (polish red, denominada como cerámica tipo P).

3- Vasos sin forma especial (fancy forms, denominada como cerámica F).

4- Vasos negros con decoración blanca incisa (Incised black, denominada como cerámica tipo N).

5- Vasos con asas onduladas (wavy handled, denominados como cerámica tipo W).

6- Cerámica roja de modelación tosca (rough faced, denominados como cerámica tipo R).

7- Cerámica tardía (late, denominada como cerámica tipo L).

8- Cerámica roja con decoración blanca (white cross-lined, denominada como cerámica tipo C).

9- Cerámica roja clara con decoración en color rojo oscuro (Decorated, denominada como cerámica tipo D).

Posteriormente a Petrie, esta "sequence dating" ha sido revisada por autores como Kaiser. En ambos casos la datación establecida solo puede emplearse como un sistema de datación relativo, y estrictamente hablando del área de influencia de Nagada. A pesar de ello, la nomeclatura utilizada por Petrie va a llegar hasta nuestros días, siendo utilizada en mayor o menor medida, e incluso con matizaciones según autores, pero nunca cayendo en el olvido.

Por tanto, analizando la cerámica tanto por su cronología como por el emplazamiento de los yacimientos donde se encontraron podemos establecer una cierta relación entre la cerámica y los avances tanto tecnológicos como administrativos en la sociedad neolítica egipcia.

La cultura de Badari (4.400-4.000 a.C.): En esta cultura la cerámica es una cerámica manual de paredes delgadas, generalmente roja o marrón pulida o roja/marrón pulida con el borde superior negro como resultado de una cocción oxidante, que tras una primera cocción invertían la cerámica e introducían el borde superior en las brasas del material de combustión; y sin ningún otro signo decorativo representativo, aunque algunas veces aparece decoración con motivos florales simples incisos alrededor de la base. Esta cerámica es posiblemente el resultado de un escaso nivel de especialización en una sociedad cuya prioridad era la obtención de alimento de sustento; en una población de una cultura no uc9045-badari.jpghomogénea de tipo cazadora recolectora, y que no está plenamente sedentarizada, pero que a su vez se preocupa por los rituales funerarios y, aunque generalmente los cuerpos se depositaban sin elementos que les protegiesen como serían mas adelante pieles, esteras o sarcófagos, depositaban pequeños ajuares en las tumbas lo cual indica una creencia en una vida en el mas allá y una preocupación por asegurarse una vida en el mas allá cómoda y apacible. A juzgar por sus asentamientos y por el material depositado en los enterramientos, no existe una estratificación social importante que conlleve una importante diferenciación en cuanto a cantidad y calidad de los objetos depositados en los enterramientos.

Otros objetos que aparecen en esta cultura son las paletas, de formas rectangulares, cuadradas u ovaladas también exentas de decoración; y aparecen también figurillas antropomorfas en marfil o cerámicas, la mayoría de ellas femeninas y que están posiblemente vinculadas con unos cultos de fecundidad. Frecuentemente también están presentes en los enterramientos de este periodo objetos de marfil como brazaletes, anillos, cuentas, pequeños objetos en forma de espiral, vasos mas o menos cilíndricos, cucharas con mangos zoomorfos, y alfileres para el pelo.

Aparecen los primeros objetos en cobre, encontrados esporádicamente, de pequeño tamaño que manifiesta el estado primitivo del neolítico egipcio. Podemos distinguir principalmente tres regiones o áreas de extracción del cobre: el Sinaí, Sudán y el desierto del este; parece lógico pensar que el primero en ser explotado fuera el desierto del este, pero no hay evidencias de la extracción de cobre en periodos anteriores a la época faraónica. Sin embargo, las fuentes de turquesa del Sinaí se ubican junto a las zonas de extracción de cobre, y la presencia de cuentas de turquesa y de esteatita en el Badari, atestiguan una temprana explotación de península del Sinaí.

En lo que respecta a industria lítica, los badarienses poseían un conocimiento escaso del trabajo en sílex y parece tener lazos con el neolítico tardío del desierto occidental.

La cultura de Merimda (cronológicamente situada aproximadamente entorno al 5.000-4.400 a.C.): se trata de una cultura situada en el bajo Egipto, que se solapa temporalmente con la cultura de el Badari en el alto Egipto.

La cerámica de esta cultura es una cerámica pulida, generalmente bien cocida, roja o negra, realizada con arcilla mezclada con paja como material desengrasante. En cuanto a su morfología en periodos iniciales, esta se reduce a copas, vasos y cuencos semiesféricos, con bases generalmente redondeadas y raramente planas.

Se trata de una sociedad cuyo factor económico principal es la agricultura que vivía en asentamientos permanentes con viviendas de tipo ovalado que podían llegar a tener tres metros de diámetro y que estaban alineadas en lo que podría ser una calle; característica que deja entrever un urbanismo incipiente, que implica una cierta organización social. En el nivel II podemos observar un mayor grado de asentamiento, como lo confirma la presencia de hoyos de postes, y hogares, con presencia de gran cantidad de ceniza y restos orgánicos. Los restos principales son de asentamientos, mientras que los de las necrópolis son muy reducidos, con lo que podemos observar una menor preocupación por las costumbres funerarias y por ende una menor preocupación por el mas allá.

La industria lítica de la cultura de Merimda está mas evolucionada, utilizando pronunciados cortes sobre la piedra base para elaborar utensilios unifaciales o bifaciales, existiendo restos de herramientas líticas realizadas mediante el procedimiento del pulido (aparecen en el nivel II). También aparecen pequeñas cabezas de mazas realizadas a partir de lajas residuales, enteramente retocadas en su cara superior, con aletas y muescas.

Un elemento característico de la cultura de Merimda, en su nivel I, es la presencia de figurillas de barro antropomorfas, y zoomorfas, concretamente representando a  bóvidos.

La evolución formal de la cerámica de este asentamiento, como lo indica los restos a partir del nivel III al V, nos muestra una tendencia hacia formas mas cerradas de las que aparecían en los niveles I y II. Esta evolución junto a la variedad morfología de las extremidades de la cerámica como son labios, cuellos largos con pies zoomorfos, aplicados tanto a grandes piezas como a pequeños vasos, demuestra un incremento en la maestría y la técnica del proceso de cocción.

El Omari, (4.600 - 4.350 a.C.) presenta una cierta continuidad cultural con Merimda. La cerámica, de tipo manual, realizada en El Omari fue hecha de dos tipos de arcilla obtenidos del wadi, utilizados tanto por separado como mezclados entre si, y con la adición de desengrasantes orgánicos; cuyo resultado final son objetos duros, sólidos, resistentes, y poco porosos, cuya coloración final varía en función de la temperatura de cocción, siendo de tonos marrones la procedente de una cocción entorno a los 800ºC, y de tonalidades rojizas cuando la temperatura de cocción es superior siendo mas oscuros a mayor temperatura. En cuanto a sus formas son habitualmente abiertas, platos de formas ovaladas, jarras semiesféricas y cuencos; formas simples generalmente pulidos y que a menudo tiene engobe rojo.

La cerámica de El Omari tiene gran similitud con la cerámica palestina del Neolítico A y B, sobretodo en lo que respecta a la forma de tratar los diferentes tipos de arcillas, existiendo una mayor similitud con la cerámica palestina que con la de Merimda o la de El Fayum.

Así mismo aparecen también fragmentos de vasos de piedra de calcita y basalto con base de tres pies, probablemente procedentes de Palestina.

Nagada I, también denominado Amratiense por el yacimiento mas importante de este periodo que es El-Amra, situado al comienzo del meandro de la zona de Nagada (4.000-3.500 a. C.). Para analizar la cerámica de este periodo se hade tener en cuenta el contexto eminentemente funerario dado que la gran mayoría de la cerámica de este periodo procede de las diferentes necrópolis. Pero de estos recipientes cerámicos, que fueron enterrados formando parte del ajuar funerario, no implica necesariamente que su función se limitase a ser exclusivamente funeraria, si bien hemos de tener en cuenta que al formar parte del ajuar funerario, debían tener una especial relevancia para pretender conservarlos junto al cuerpo del difunto después de la muerte.

En la cerámica de esta cultura, posterior al Badariense, la cerámica roja con el borde superior negro cayó progresivamente en desuso, destacado la cerámica roja pulida decorada. La arcilla que se utilizó en su elaboración como materia prima fue limo del Nilo muy depurado y de una gran calidad. En cuanto a su morfología fue muy variada y abarca desde formas abiertas, a formas cerradas e incluso carenadas o unidas. En su ejecución utilizaron muy frecuentemente la técnica del engobe, que consiste en aplicar una capa fina de arcilla muy diluida sobre la superficie, que dará como resultado superficies mas lisas y de tacto mas fino. Esta técnica del engobe la aplicaban sobretodo en las zonas a decorar; es decir en un plato o cuenco abierto lo aplicaban por el interior y si el recipiente era de formas cerradas lo aplicaban por el exterior, de modo que este engobe sirviera de soporte para la decoración de la cerámica.

uc15313-nagada_1.jpgAnalizando mas detenidamente en la tipología o motivos decorativos de esta cerámica, que se correspondería según la clasificación de Petrie a la llamada tipo C, un motivo muy recurrido fue la decoración con motivos geométricos, generalmente realizados mediante la combinación de trazos simples rectilíneos. Un segundo motivo decorativo es el de tipo vegetal, en el que aparecen tanto plantas como motivos florales. Otro motivo decorativo de gran importancia iconográfica, consiste en la representación de fauna mayoritariamente salvaje, que a excepción de la representación de cánidos es una fauna salvaje predominantemente nilótica, dominada por la representación de hipopótamos, cocodrilos, lagartijas y flamencos; pero también aparecen representados animales que habitaban en el desierto o en sus zonas limítrofes como escorpiones, gacelas, jirafas y numerosos bóvidos de difícil identificación debido a la manera extremadamente esquemática de representarlos. En la decoración de tipo zoomórfica podía estar presente la representación de figuras humanas, e incluso en un número reducido de ocasiones estos motivos antropomórficos llegan a ser el motivo central de la decoración. Si hacemos una interpretación de esta decoración, podemos apreciar que en estas escenas queda plasmado el conflicto de esta sociedad con su entorno geográfico que no estaba plenamente dominado, como lo demuestran las escenas de combate o caza de hipopótamos y cocodrilos (llegándose en ocasiones a representar redes), escenas que posteriormente serán asociadas con el mantenimiento del orden frente al caos. Las representaciones humanas en la cerámica del tipo C son poco frecuentes, pero a pesar de ello tiene una similitud en cuanto a la forma de ser representados. Inicialmente en los pocos ejemplos de cerámica decorada de Nagada I, las figuras humanas son representadas de perfil, de una forma mas o menos generalizada, si bien podemos observar ciertas características diferenciables como son por un lado la posición de las piernas (juntas o separadas), y por otro el denominado "bucle abdominal" (con bucle o de vientre plano); todo ello analizándolo desde un punto de vista independiente de la acción representada.

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Este auge en la decoración puede relacionarse con unos asentamientos cada vez mas estables junto a los márgenes del Nilo, constatado desde el punto de vista arqueológico por unos asentamientos ubicados en zonas mas al abrigo de la inundación anual del río, por la adopción de nuevas estructuras que adoptan plantas rectangulares en sus viviendas, y por el empleo de unos materiales mas elaborados que muestran una población mas arraigada; dándose una mayor importancia a la agricultura, y cuyos enterramientos revelan una mayor estratificación social como consecuencia de esta sedentarización, aunque no hay signos de que exista una jefatura o un líder, pero con una cierta organización social de tipo jerárquica.

Gracias al impecable trabajo que desde hace años realiza la "Hierakompolis expedition", actualmente dirigida por Renee Friedman, a quien desde aquí quiero expresar mi mas sincera admiración y reconocimiento por su labor y la de su equipo, hoy día disponemos de una información de incalculable valor: los restos de una zona de producción de cerámica, datada a finales de Nagada I, principios de Nagada II (datación C14: 3590 +/- 117 a.C.), conocida coloquialmente como "la casa incendiada" ya que se ha constatado que fue abandonada tras un incendio (por desgracia para su morador, pero afortunadamente para nosotros porque nos permite conocer con mas claridad su morfología), y que se sitúa en el enclave Hk29.

Este complejo se compone principalmente de dos zonas claramente diferenciables. Por un lado una edificación encastrada  unos 50 cm. en el suelo, de forma rectangular y de reducidas dimensiones (4.00 x 3.50 m.) en cuyo interior se encontró lo que podría ser un horno de cocción, y en la zona opuesta lo que podría ser una zona de almacenamiento de vasijas. Junto a esta edificación se han encontrado los restos de los hoyos que servían de soporte a postes, que convenientemente alienados delimitan un espacio que podríamos interpretar como vallado a modo de patio. Podríamos interpretar esta edificación como la vivienda del alfarero, pero no solo eso, sino también el lugar donde expondría y sacaría provecho de su trabajo.

En la segunda zona, que es la que más nos interesa, situada frente a esta edificación, y a escasa distancia de separación, se encontraron los restos de un horno de cocción de cerámica. Este horno tenía forma ovalada de 5 a 6 metros de dimensión, y en cuyo interior se han conservado unos soportes que servían de base a la cerámica durante el proceso de cocción. Este horno podría haber estado rodeado por un pequeño muro, el cual serviría de apoyo a una cubrición durante el proceso de cocción para mantener el calor en el interior.

Otros objetos presentes en la cultura material de Nagada I son las paletas, las cuales a partir de formas romboidales y ovales comienzan a adoptar formas mas elaboradas con formas de animales como son peces, hipopótamos, tortugas, gacelas, elefantes y pájaros, o las denominadas como escutiformes. Los objetos trabajados en piedra no son muy abundantes en este periodo, pero los que hay son de una calidad muy alta. En cuanto a los objetos de metal, esos presentan escasa diferencias con los del periodo Badariense.  También tienen gran desarrollo las figurillas antropomorfas femeninas, no solo relacionadas con la fecundidad sino algunas de ellas con los brazos levantados en una actitud que la mayoría de autores interpretan como de "danzar", pero que yo personalmente me inclino mas por interpretarlas como "plañideras", que se depositarán en las tumbas como parte del ajuar funerario. La importancia de los objetos colocados en los enterramientos sigue indicando una importante preocupación por los ritos funerario/religiosos, si bien analizando el número de tumbas, su contenido y morfología, podemos apreciar que estamos ante una sociedad diversificada que tiene unos vínculos muy definidos con el río Nilo.

Nagada II [Gerzense] (3.500-3.200 a.C.): En este periodo coexisten dos grandes grupos de cerámica; por un lado un tipo de cerámica manual basta inicialmente encontrada en tumbas, pero en etapas posteriores vinculada a las viviendas. Un segundo grupo destaca en este periodo, una cerámica manual mas fina, realizada con arcillas calcáreas de los uadis del desierto, que le da a esta cerámica un tono crema característico, y que será decorada con dibujos de color ocre, destacando de entre todos los motivos decorativos de este tipo de cerámica el barco, y una presencia casi constante del río, ya no solo como fuente de alimento si no también como eje de comunicación.

En lo que respecta la morfología de esta cerámica, esta es muy variada si bien las formas más realizadas son las ovaladas y las globulares, con bases inestables, pero también de bases estables de formas planas.

nagada_ii_louvre-2.jpgLos motivos decorativos de la cerámica de este periodo podemos dividirlos en dos grandes grupos. Por un lado los motivos geométricos, de formas más elaboradas y trabajadas que los de la fase de Nagada I, destacando la decoración con líneas onduladas, espirales y ajedrezados. El segundo grupo los forman los motivos figurativos, apareciendo la representación de procesiones de animales y personajes antropomórficos. Otros motivos representativos son los vegetales, y escenas de paisajes. Pero de entre todos los motivos figurativos los más característicos son las escenas con barcos, representando no solo escenas de pesca, sino también escenas que han sido identificadas como escenas de culto, lo que refleja la importancia que tenía el río Nilo en la vida de los antiguos pobladores de Egipto. En cuanto al sistema representativo aparece una incipiente proporción jerárquica, que será una constante posterior del arte egipcio.

 

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Otros objetos materiales de este periodo son las paletas, que comienzan a reducirse en número, evolucionando hacia formas más simples rectangulares y romboidales al tiempo que aparecen las paletas decoradas, y los mangos de cuchillos decorados en los que inicialmente predominan animales, algunos de ellos fantásticos, pero que progresivamente irán perdiendo protagonismo frente al hombre que se representará dominando su marco geográfico, quedándose esta manera los animales y fuerzas extrañas fuera del mundo ordenado de los hombres; las cabezas de maza, que evolucionaron de las formas discoidales del periodo amratiense a las papiriformes, transformándose en un símbolo de poder. También utilizaron el cobre ampliándose el repertorio de objetos y dejando de estar reducido a objetos de pequeño tamaño como en periodos anteriores.

En este periodo se lleva a cabo un proceso de asentamiento y conquista de los márgenes del Nilo causado por una disminución de las lluvias que habían permitido una incipiente agricultura y pastoreo en los uadis próximos al Nilo; lo que originó que la población se fuera asentando en los lugares mas propicios y esto favoreció que aparecieran unos líderes entorno a los núcleos mas importantes (como Nagada, Abidos e Hierakómpolis). Este asentamiento de la población permitió la obtención de excedentes agrícolas, lo que permitió a su vez poder mantener a una parte de la sociedad que no se dedicaba a trabajar los campos, como artesanos o una incipiente administración.

Analizando sus enterramientos, podemos observar una gran variedad tanto en tamaño como de morfología, e incluso enterramientos en recipientes cerámicos; estando datada en este periodo la primera tumba en la que aparecen restos de pintura en la decoración de sus paredes. Los rituales funerarios parecen más complejos y los ajuares funerarios son más ricos y abundantes.

Paralelamente a la cultura de Nagada I y II, en lo que respecta al bajo Egipto los focos principales que destacan son Maadi y Buto.

En Maadi se desarrolla una cultura en la cual la caza tiene poca importancia y se basa principalmente en la agricultura, la ganadería, la pesca y entre sus actividades se destaca el comercio con Palestina y el Sinaí, con una marcada especialización artesanal enfocada al comercio. La cerámica es de tipo manual generalmente monocrómica, pudiéndose distinguir varios grupos: cerámica roja alisada manualmente y sin pulimentar, cerámica negra pulida, cerámica de color marrón-rojizo con manchas negras. Es una cerámica prácticamente sin decoración y si tiene esta se reduce a manchas negras o marcas incisas realizadas tras la cocción. En lo que respecta a su morfología, predominan las formas globulares de base ancha y cuello estrecho con una boca que se ensancha. Como materia prima la más habitual es la arcilla aluvial.

La presencia de restos de cerámica roja decorada mezclada con cerámica autóctona hace patente la relación con los núcleos del alto Egipto. Esta cerámica no siempre es originaria del alto Egipto si no que podría tratarse de copias locales de la cerámica altoegipcia. Al mismo tiempo la influencia palestina queda patente en la morfología de la cerámica, así como en la industria lítica.

Tenían conocimientos de la metalurgia del cobre, que según Baumgartel está causado por la explotación de las minas del Sinaí, procedencia confirmada según los análisis realizados a la mena de cobre encontrada, que revelan una posible procedencia de la zona del wadi Arabah, en el extremo sur oriental de la península del Sinaí.

Es posible qué en este asentamiento existiera población de origen palestino, a juzgar por las casas subterráneas excavadas en la roca de planta ovalada halladas en este asentamiento, cuya morfología es característica de asentamientos palestinos de la zona de Beersheba.

En Buto se da una continuidad en la cultura material del bajo Egipto, y en especial respecto a Maadi, siendo un importante foco comercial. En Maadi y en Buto son los dos únicos lugares de Egipto donde se han encontrado rascadores tubulares de sílex, típicos de Palestina, posiblemente fruto de este importante intercambio comercial.

En estas culturas del bajo Egipto, por los restos encontrados, y la escasa presencia de ajuar funerario, podemos suponer una menor preocupación por los ritos funerarios.

la cultura Maadiense no desapareció sino que progresivamente fue absorbida por el fuerte desarrollo y expansión de los modelos culturales altoegipcios de la cultura de Nagada.

 

Las imagenes:

Imágen 1, en introdución, extraida de la publicación de Perie & Quibell, Nagada & Ballas.

Imágen 2. Mapa modificado por el autor, a partir de la publicación de B. Midant-Reynes,  The prehistory of Egypt.

Imágenes 3 y 4. Poceden de la página web del Petrie Museum.

Imágen 5. Estraida de la publicación de Petrie, Prehistoric Egypt.

Imágenes 6 y 7. Fotografías del autor del Museo del Louvre.

Modificado el ( jueves, 19 de febrero de 2009 )
 
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